Nosotros

Desde 1995 nos dedicamos a la comercialización de cal, construyendo relaciones de confianza con los clientes, gracias a nuestro compromiso de entrega oportuna y productos de calidad.

Con más de tres décadas de experiencia en el sector, hemos dado un paso más en nuestra historia: hoy elaboramos cal viva de forma artesanal, a partir de piedra caliza seleccionada y un proceso tradicional de cocción en hornos de combustión a base leña. Esta técnica, que se mantiene viva desde hace miles de años, nos permite ofrecer un producto elaborado con dedicación y experiencia.

A diferencia de los procesos industriales acelerados, este oficio ancestral – con horno tradicional y tiempos de cocción prolongados – garantizan una transformación completa de la piedra caliza, dando como resultado un producto homogéneo y de calidad superior. Cada etapa del proceso —desde la selección de la materia prima hasta el control de la cocción— se realiza con la dedicación y el conocimiento que solo da la experiencia, permitiéndonos ofrecer un insumo confiable para aplicaciones en agricultura, construcción, tratamiento de aguas y otros usos industriales.

Más que comercializar cal, trabajamos cada día para entregar un producto de calidad, respaldado por más de 30 años de trayectoria y la confianza de quienes nos han acompañado desde entonces.

 

Reseña histórica del proceso artesanal de la cal

La producción de cal es una de las actividades industriales más antiguas de la humanidad. Se estima que su uso comenzó hace más de 8.000 años, cuando las primeras civilizaciones descubrieron que al calentar piedra caliza a altas temperaturas obtenían un material con propiedades excepcionales para la construcción y otros usos.

Civilizaciones como la de Antiguo Egipto, Imperio Griego y especialmente el Imperio Romano perfeccionaron la fabricación de la cal mediante hornos de piedra alimentados con leña. La cal viva obtenida se mezclaba con agua para producir cal hidratada, que posteriormente se utilizaba en morteros, revestimientos y pinturas. Muchas de las grandes obras de estas civilizaciones fueron construidas utilizando este material, algunas de las cuales permanecen en pie hasta nuestros días.

Durante siglos, la producción de cal se realizó de forma completamente artesanal. Los hornos eran construidos con piedra y se cargaban manualmente con bloques de piedra caliza cuidadosamente acomodados. La combustión se mantenía durante varios días, mientras el maestro calero controla la temperatura y el tiempo de cocción basándose en su experiencia y observación.

En numerosas comunidades rurales de América Latina, incluyendo Costa Rica, esta tradición fue adoptada desde la época colonial para abastecer las necesidades de construcción, agricultura y saneamiento. La producción artesanal de cal se convirtió en una actividad, donde el conocimiento sobre la selección de la piedra, la construcción del horno y el manejo del fuego se transmite de generación en generación.

Aunque hoy existen modernos hornos industriales con procesos automatizados, la fabricación artesanal continúa siendo apreciada por conservar técnicas tradicionales y por ofrecer un producto elaborado con dedicación y experiencia. En muchas regiones, estos hornos representan no solo una actividad productiva, sino también un valioso patrimonio cultural que mantiene vivo un oficio con miles de años de historia.

La producción artesanal de cal sigue siendo un ejemplo de cómo el conocimiento tradicional, el aprovechamiento de los recursos naturales y el trabajo especializado pueden integrarse para obtener un producto de alta utilidad y calidad, manteniendo una tradición que ha acompañado el desarrollo de la humanidad desde sus primeros asentamientos.